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Número 12 - Diciembre 2017
Adicciones en la infancia
José Dizenhaus

Resumen:
El artículo trata sobre la posibilidad de pensar la existencia de adicciones en la infancia, poniendo el eje en la definición de la misma por su relación al goce.

Palabras claves:
Infancia- goce- adicción 
Childhood- enjoyment- addiction

 

Determinar la existencia de adicciones en la infancia implica la definición de ambos términos.
Lacan utiliza el término infans -en la traducción castellana se preserva el término original-  para definir al niño como previo a la palabra;  y en consecuencia  dirá que es a partir del Fort -Da freudiano  que se puede comenzar a hablar de sujeto,  ya que es el primer par de significantes.

Actualmente el concepto de niño trasciende los primeros años de vida y se extiende en algunos casos demasiado tiempo.

Delimitarlo así  nos conduciría a un reduccionismo cronológico que definiría a un niño sólo por una cuestión de edad, concepción que no se corresponde con la lógica analítica.
Quizás la mejor manera de definir a un niño, de acuerdo a nuestros parámetros, es considerarlo como aquel que no es responsable de su goce.
De este modo se deja de lado la premisa de la edad y  se privilegia la posición frente al goce como determinante.

¿Cómo definir la adicción? Podríamos pensarla como la fijación a un objeto que reduce la capacidad subjetiva de decisión, invirtiendo el lugar de objeto al dejar  al sujeto en posición de tal.
No importa el modo en que se imaginarice este objeto: podrán ser substancias, objetos materiales, otro sujeto, un trabajo, un juego, etc.; esta serie demuestra que la adicción no puede definirse por el objeto del que se trate, sino por la posición en la que el sujeto se ubica frente a él.

Vinculado a este punto,  suele ser un motivo de consulta respecto a los niños su "adicción" a los videojuegos: la pregunta pertinente es si el jugar varias horas por día, lo convierte en una adicción.
Dos ejemplos podrían ilustrarlo,  si ponemos la adicción no sólo como una práctica constante, sino además como perniciosa.

1-Hace unos años tuve oportunidad de asistir a una charla en la que se relataba la siguiente experiencia: se había tomado un grupo de niños con leucemia y se los había dividido en dos, a un grupo se lo sometía exclusivamente a quimioterapia y al segundo grupo, además de la medicación, se le había reprogramado el juego del "Pac-man" para que las pelotitas fuesen los leucocitos, los come cocos la enfermedad y el Pac-man la cura.
Se les pedía a los niños que jugaran varias horas al día y el resultado fue una sobrevida mucho mayor en este grupo respecto  del que sólo tomaba la medicación.

2- En un reciente viaje a los Estados Unidos, cenando en casa de unos amigos, me comentaron que su hijo de 6 años tiene como actividad extracurricular la práctica de un videojuego que se llama "maincraft": se trata de un juego de construcción virtual, donde se diseñan desde casas hasta ciudades y si bien, tiene un costado competitivo, lo fundamental es construir.

Los padres contaban que en el colegio se les dijo que se tomaba como materia extracurricular porque habían descubierto que este juego estimulaba y ayudaba a los niños a mejorar su ubicación témporo -espacial y que, por la estructura del juego, contribuía a planificar y pensar en secuencias sucesivas, lo que luego redituaba en el aprendizaje,  por ejemplo, de matemáticas.

Por otra parte, tomemos un ejemplo de nuestra realidad cotidiana, cuando vemos a menores de edad aspirando pegamento en las plazas.
Contrapongo ambas situaciones y deliberadamente uso el término “menores de edad” para distinguirlo del de “niño”.

Esta distinción, que a mi criterio no es superflua, nos permite distinguir la relación al goce de ambos, no confundiéndonos con el imaginario de la edad.

Sin duda aquellos que no pueden escapar  a la adicción, plantean la paradoja de no ser lo suficientemente maduros para ser responsables, han perdido la capacidad subjetiva del discernimiento, y por otro lado, por la posición que asumen, ya no nos permite considerarlos “niños”.

Vale la pena definir también aquí la palabra  responsable.  Es interesante que tanto este vocablo como responso provienen del mismo término en latín que es responsum y ambos comparten además un tercero que se desprende de ellos, que es respuesta.
Si tomamos las definiciones de los tres, aparecen la culpa, lo mortífero y lo reactivo, esta trilogía da acabada cuenta de lo que implica posicionarse frente al goce; de esta manera, responsabilizarse no se asimila a “hacerse cargo” sino a lo inmanejable de lo real que inscribe una imposibilidad para el sujeto de preservarse.
Resultará controversial plantearlo de este modo, pero si asumimos como hipótesis que hay adicción en la infancia, deberemos proponer que quien esté en esa posición, ha dejado de ser un niño.

 

Bibliografia

Agamben Giorgio (1978) Infancia e historia. 2001. Bs. As. Argentina. Adriana Hidalgo 

Ariés Philippe. (1973) El niño y la vida familiar en el antiguo régimen. España  Taurus Alfaguara 1987.

DeMause Lloyd (comp.)(1974) Historia de la infancia. Argentina. Alianza. 2da Reimp. 1994

Freud Sigmund (1886-1940) Obras completas. The estándar Editions of The Complete psychological works of Sigmund Freud (1974). Edición Cast. Buenos aires. Amorrortu . (1ra. Reimp. 1988)

(1914) Introducción al narcisismo.
(1915) Pulsiones y destinos de pulsión.
(1919) Pegan a un niño. Contribución al conocimiento de la génesis de las perversiones sexuales

Lacan Jacques. (1953) El mito individual del neurótico. Buenos Aires.  Argentina Intervenciones y texto. Manantial 1985.

(1966) Escritos 1 y 2. Ed. Siglo XXI.10ª. edición en español  Corregida. (1984).

 

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